9 nov. 2011

El aroma del Lemongrass, el monzón y Krabi

        Me costó bastante decidir como llamar a este espacio...busque entre mis recuerdos durante varios dias y nada!...Sin embargo anoche abrí una caja de incienso y de golpe su aroma me dio la clave para nombrarle...los aromas son evocadores magníficos porque instantáneamente son capaces de acceder a lugares recóndicos en nuestra memoria con una intensidad inusitada. Todos los viajes están asociados en nuestra mente a un aroma y si de algún modo volvemos a olerlos son capaces de abrir puertas maravillosas a la ensoñación...a la ensoñacón de un instate indisolublemente unido a cada uno de ellos; un instante congelado en el tiempo al que nunca ponemos fecha porque lo importante no es cuando fue sino las sensaciones vividas en su transcurso.
Anoche, el delicado aroma del lemongrass no solo me proporcionó el nombre para el blog sino que me devolvió como por encanto las sensaciones de uno de esos momentos...la tarde era lluviosa porque el monzón azotaba con fuerza y de fondo se escuchaba una pieza de musica chill out de esas que sirven de banda sonora a los viajeros en los hoteles del sudeste asiatico...me encontraba sentada leyendo en un salón abierto a la exhuberante naturaleza que le rodeaba...estaba sola y no se muy bien porque repentinamente decidi que no era el momento de lecturas sino de interiorizar la enorme belleza de aquel momento...todo era perfecto y en cierto modo mágico, el silencio estaba presente e increiblemente ¡era sonoro!  fruto de la mezcla del sonido de la lluvia con el de la música; la luz tamizada por las cortinas de agua y el vapor que brotaba de su contacto con la tierra caliente contribuía la ensoñación de un modo tan fuerte que parecía que el tiempo su hubiera detenido y mi cuerpo sensible, como pocas veces en su vida, parecía querer disoverse en aquel ambiente...no se cuanto tiempo transcurrió, no fui, ni soy consciente aún hoy, pero lo que si recuerda cada una de las fibras nerviosas de mi mente es la inmesa sensación de paz y felicidad que experimente mientras duró...no fue una pérdida de conciencia porque todo mi ser vibró en consonancia con su entorno y aún hoy a impulso del aroma del Lemongrass es capaz de volver a experimentarlo...

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